Parte 1
Miércoles 20 de Agosto
Un rayo de
sol golpeó mi rostro y me hizo despertar, por fin el sol había salido, pero con
un costo. Al mirar fuera de la ventana pude ver a muchas personas correr de un
lado a otro, autos en movimiento y a algunos zombis en las calles. Los gritos
continuaban al igual que los sonidos de las ambulancias y algunos disparos,
pero eran acompañados ahora por el ruido de lo que parecían ser disturbios.
Salí del
departamento y me encontré con un vecino, quien me dijo que en el último
reporte que salió al aire mostraban los inicios de varios disturbios en la
ciudad. ¿Disturbios en medio de una infección zombi? Hay que ser idiota como
para salir a las calles llenas de zombis. Pero es extraño que una semana
después del primer caso toda la ciudad se vuelva loca y comiencen los disturbios,
lo hubiera esperado el mismo día en que todo comenzó, pero no, ocurre hoy, el
día en que deja de llover, una semana después de un brote zombi. Sí, quienes
iniciaron y formaron parte del disturbio fueron unos completos idiotas.
Bajé al primer piso
y miré hacia la gran muralla de muebles que habían hecho frente a la puerta, se
veía resistente en ese momento. Miré dentro de la habitación del dueño del
edificio, él estaba sentado frente a la televisión mientras el ruido de las
calles llenaba el edificio. Me miró entrar, me ofreció un asiento a un lado de
el y comenzamos a hablar. El dio el tema, la muerte, yo le hablé de los zombis,
así que lógicamente la muerte ya no existía por que al “morir” nos volveríamos
zombis o al menos eso pensé. Habló de los disturbios en la ciudad, le di mi
punto de vista sobre lo estúpidos que eran esas personas como para estar haciendo
eso en medio de los zombis, él me explicó que el instinto de supervivencia del
ser humano lo hace hacer cualquier cosa con tal de poder salvarse a si mismo,
incluyendo arriesgar su propia vida y la de otros para poder continuar viviendo
un día más. Su ánimo decayó muy pronto, así que le sugerí ir a la azotea del
edificio.
Mientras subíamos nos encontramos
con ella, nos miró y se nos unió. Cuando llegamos a la azotea lo primero que
vimos fueron los charcos de agua que se formaron de la tormenta del día
anterior. Ella lo sujetó del brazo y lo llevó al borde, le dijo que estirara
los brazos y sintiera la “libertad”.
Tenía miedo de que se fuera a arrojar por lo deprimido que estaba, pero
al parecer haberlo traído aquí fue lo mejor que pude haber hecho, y
considerando que ella se nos unió fue aun mejor. Su rostro pasó de uno
deprimido y triste a uno alegre y contento. Una sonrisa creció en su rostro
mientras comenzaba a cerrar los ojos. Ella lo miraba con mucha alegría, me
acerqué a ella mientras lo sujetábamos de las piernas y le di las gracias. Ella
me contestó alzando la cabeza y luego lo miró a el. La ciudad frente a
nosotros, con el sol sobre ella y ese
fresco viento no podía ser la mejor combinación para que fuera el mejor día de
todos, pero al final no resultó ser el peor.
En la tarde, luego de que habíamos
entrado de nuevo al edificio, fuimos a mi departamento y continuamos con lo que
habíamos dejado ayer. Todo estaba bien y estábamos en completo silencio si no
contábamos los gritos, disparos y otros sonidos del exterior, de un momento a
otro, la electricidad en el edificio se fue seguido de algunos gritos que
vinieron de fuera de la puerta del departamento. Ella al igual que yo nos
quedamos paralizados, luego el ruido de un cristal rompiéndose se escuchó venir
del departamento de al lado.
Ella tomó una de las lámparas que
nos habían entregado y me la dio, tomó otra para ella. Caminé hacia la puerta,
y antes de abrirla tomé un pequeño tubo de metal que se había caído del armario
hace algunas semanas. Abrí la puerta lentamente y al iluminar el suelo vi
algunas manchas de sangre en el suelo. Miré hacia la puerta de mi vecina y vi
sangre en ella. Cerré la puerta de mi departamento, miré hacia las escaleras y
vi que también había sangre en las paredes de allí. Sujeté con fuerza el tubo y
abrí sin hacer ruido la puerta del departamento de mi vecina. Miré en el
interior, y me encontré algunas cajas tiradas en el suelo con su contenido
esparcido por el suelo, luego encontré el origen de los sonidos de algo
rompiéndose, una jarra y unos vasos de agua quebrados en el suelo. No sabía
donde se encontraba ella ni lo que se había metido, así que seguí caminando
intentando no pisar ni tirar nada que pudieran hacer mucho ruido. Cuando me
encontraba en medio del departamento logré ver algo de sangre que iba hasta el
balcón. Caminé hacia el, sujetando con mayor fuerza el tubo mientras esperaba
no encontrarme con nada. Logré ver unos pies que estaban con el talón hacia
arriba, lo que indicaba que alguien estaba recostado de espaldas en el balcón.
Mientras mas me acercaba, más lograba ver de la persona recostada; usaba un
traje, llevaba zapatos negros que estaban ahora embarrados de lodo, recibió
varias mordidas en las piernas y tenía un tenedor enterrado en la espalda, su
cabeza tenía un gran cuchillo enterrado en ella, supuse de inmediato que eso
fue lo que lo dejó tirado en el balcón, pero si el era el zombi, ¿entonces
donde estaba mi vecina? Miré un poco más adelante del cuerpo del hombre, y me
encontré unos pequeños tenis, cuando miré un poco mas arriba me encontré con
una mujer, quien yacía en pose fetal en una de las esquinas del balcón, tenía
las manos ensangrentadas, y su blusa estaba rasgada, pero no se veían mordidas
o heridas en su cuerpo. Un ruido que vino de atrás de mi me hizo voltear, uno
de mis vecinos estaba parado frente a la puerta, mirándome. Le expliqué con
pocos detalles lo que había pasado y se
fue. Volví a mirar a la mujer, ella me miraba con una expresión de terror bien
marcada en su rostro, le di mi brazo para levantarla e hizo exactamente lo que
quería que hiciera, la agarré de la mano y la llevé a mi departamento.
Ella estaba detrás de la puerta,
esperando a que yo regresara, cuando me vio frente a la puerta la abrió de
inmediato. Le expliqué lo ocurrido de la misma forma que lo hice con mi otro
vecino y le dejé a mi vecina para que la cuidara mientras regresaba. Metió a la
chica e inmediatamente cerró la puerta. Caminé hacia las escaleras y miré
detrás de mí; solo había tres personas viviendo en el piso, yo, mi vecina y mi
otro vecino, así que los tres ya sabíamos lo que estaba ocurriendo. Pensé en
subir las escaleras, pero un ruido viniendo del piso de abajo captó mi
atención. Bajé tan pronto como pude, y vi a tres zombis intentando entrar en
uno de los departamentos. Fue horrible ver como tres criaturas que antes eran
seres humanos actuaban tan salvajemente. El grito de auxilio de dos chicas
viniendo del departamento hizo que un hombre saliera del departamento de
enfrente y comenzara a golpear a los zombis con lo que parecía ser la rejilla
de una estufa, yo me le uní y comencé a golpearlos con mi tubo del armario. Las
dos chicas dejaron de hacer ruido, y de un momento a otro salieron con unas
tijeras y algo que no reconocí. La chica de las tijeras las enterró en la
cabeza de uno de los zombis, el hombre golpeó con tanta fuera la cabeza del
otro zombi que estalló en el suelo, y el tercero de ellos fue golpeado con ese
extraño aparato luego yo lo empalé contra el muro. Los cuatro nos mirábamos
unos a otros, como esperando a que alguien dijera algo, pensé en llevarlos a mi
departamento, pero seríamos muchos, pero me dio igual, les sugerí que todos
fueran a mi departamento y aceptaron la sugerencia, les pregunté por el resto
de los vecinos y personas que estaban en el piso, habían otros tres viviendo en
él. Fuimos a buscarlos y solo logramos sacar a un hombre y a un anciano, el
tercero no estaba. Fuimos a mi
departamento y dejamos al anciano y al par de chicas, los otros dos me
acompañaron al piso de arriba.
Al subir nos encontramos con un
cuerpo en medio del pasillo. Estaba muerto por lo que vimos. La puerta de ella
estaba cerrada pero la de sus dos vecinos estaban abiertas. Mi vecino gritó
esperando que alguien le respondiera, pero en vez de eso un zombi salió de uno
de los departamentos. Lo matamos tan pronto como salió, pero otros dos salieron
de cada uno de los departamentos. Logramos matar a tres antes de que el
faltante matara al hombre desconocido. Se le arrojó encima y comenzó a morderle
el cuello, como si fuera un vampiro o algo así, mi vecino lo golpeó tan fuerte
como pudo pero no logró quitárselo de encima, yo hice lo mismo que antes, le
enterré el tubo en la cabeza. El hombre estaba tirado en el suelo, chorreando
sangre del cuello mientras trataba de hablar, sus ojos se movían de un lado a
otro, como si estuvieran desesperados por encontrar algo, de pronto dejaron de
moverse y su boca se quedó medio abierta. Mi vecino lo miraba aterrorizado
mientras yo estaba parado justo frente a el, sabía lo que pasaría en unos
cuantos minutos o segundos, el se levantaría y me intentaría hacer lo mismo que
hicieron con el, saqué el tubo ensangrentado del zombi y lo puse en medio de
los ojos del hombre, mi vecino seguía mirándome horrorizado, pero al pensar en
su expresión podía decir que él sabía lo mismo que yo. Pasaron los segundos y
no vimos ningún cambio en el, me alejé pensando que no se volvería uno de
ellos, pero al quitarle el tubo de la cara soltó un gruñido que me hizo
enterrarle el tubo en la boca. En un solo día maté a varios zombis, pero este
sería el primero que me ha horrorizado matar. Mi vecino y yo fuimos a los demás
apartamentos y no encontramos a nadie, subimos hasta la azotea y buscamos a
alguien allí, encontramos al dueño del edificio, una niña y al vecino que vi
antes. Los dos regresamos a mi departamento y llevamos a todos a la azotea
junto con el resto.
Platicamos unos minutos antes de
decidir ir al primer piso y ver que fue lo que pasó. Dejamos a las cuatro
mujeres, al anciano y a la niña en la azotea, mientras mis dos vecinos, el
dueño del edificio y yo bajamos al segundo piso. Los cuatro nos paramos en las
escaleras y escuchamos con atención el pasillo. Yo iluminé con mi lámpara y pudimos
ver que todas las puertas estaban abiertas. Bajamos al primer piso y vimos que
los muebles en la entrada habían sido empujados hacia dentro y así fue como
entraron. Había algunos parados entre los muebles, fue fácil matarlos usando
unas tijeras de jardín y un hacha de incendios que encontramos en las
escaleras. Comenzamos a mover los muebles evitando hacer ruido. Logramos cerrar
la entrada, pero sabíamos que no duraría mucho. Subimos de vuelta al segundo
piso y entramos a cada uno de los departamentos a buscar zombis o al resto de
los vecinos, no encontramos a nadie con vida en el resto del edificio. Subimos
de vuelta a la azotea y decidimos llevar a todos a mi piso, que fue donde solo
hubo un cuerpo. Todos se encerraron en mi departamento, colocamos el
refrigerador frente a la puerta y comenzamos a dormirnos. Fui el último en
dormirme, y cuando lo hice estaba sentado frente a una de las ventanas del
departamento.
Jueves 21 de Agosto
Al despertar vi a la niña mirando
por la ventana. Ella me vio despertar y dio un pequeño salto, la asusté. La
había visto algunas veces junto a un hombre, creo que era su padre o su
hermano, pero no lo veía con nosotros. Miré por la ventana y me di cuenta de
que la ciudad estaba en completo silencio. Miré hacia abajo, hacia las calles,
y me encontré con una escena salida de una película apocalíptica; había autos
estrellados en todos lados, las tiendas a la vista estaban destrozadas y había
grandes columnas de humo levantándose por toda la ciudad. Miré de vuelta a la
niña, ella estaba mirando al cielo, siguiendo a los pájaros que volaban sobre
la ciudad. Me levanté y fui a la puerta, tomé el hacha de incendios y salí del
departamento.
Fui al primer piso para asegurarme
de que los muebles seguían acomodados, y por suerte lo estaban. Miré entre un
par de sillas y un sillón, y logré ver el exterior, había un auto estrellado
justo frente al edificio, eso fue lo que evitó que volvieran a entrar los
zombis. No logré ver nada más. Cuando regresé a mi departamento, me encontré
con todos afuera de el, por excepción de ella y la niña quienes se quedaron
dentro. El dueño del edificio comenzó a idear un plan para salir de ahí, pero
nosotros le dijimos que sería muy peligroso, terminamos juntando toda la comida
de todos y cada uno de los departamentos para tenerla en uno solo. Fue extraño
ir departamento por departamento robando la comida de los difuntos y de los
desaparecidos, nunca tuve una buena relación con ningún vecino así que nunca
entré en el departamento de ninguno. Todos tenían cosas que no esperaba que
tuvieran, adornos que no parecían ser de su tipo, comida que no parecía que
comieran. Fue muy extraño. Sacamos las cajas que les habían entregado hace unos
días, luego regresamos y buscamos en la cocina mas comida. Hicimos lo mismo en
todos los departamentos incluyendo el del dueño del edificio, y todas las veces
que lo hicimos llevamos las cajas a mi apartamento. Cuando llevamos las últimas
cajas el departamento estaba lleno de ellas.
Una vez que el departamento estuvo
lleno de cajas, el resto comenzó a tomar control de los departamentos en el
piso; las tres mujeres fueron a uno y los otros tres hombres junto al anciano a
otro, ella y yo nos quedamos con la niña. Una vez que se acomodaron en los
departamentos nos volvimos a reunir para repartirnos la comida.
El resto del día pasó muy rápido,
ella y yo leímos un rato, fuimos a la azotea y miramos el atardecer caer
mientras estábamos en la azotea. Fue el primer día de muchos que serían
similares.
Sábado 23 de
Agosto
Han sido ya dos días desde que nos
encerramos en el edificio. No ha pasado nada extraño ni malo, simplemente una
explosión cerca del edificio y algunos disparos, pero nada que tuviera que ver
con nosotros. La comida es bastante y no parece acabarse. Ella está un poco
mejor que antes aunque cada vez la siento un poco más triste y preocupada. La
niña no habla mucho, simplemente mira por la ventana todo el día. El anciano se
la pasa en la azotea, mirando hacia las calles. Él resto ha estado explorando
el edificio, pasando por los apartamentos sacando ropa, cobijas y otras cosas
que nos podrían ser útiles, el dueño del edificio a estado muy callado con
todos, excepto con el anciano, al que le ha estado narrando su plan para salir
de aquí.
Durante la tarde del sábado, un
helicóptero pasó muy cerca del edificio, fue hacia el sur de la ciudad. Un poco
mas tarde comenzaron a pasar docenas de aviones y helicópteros, algunos de
noticieros cercanos otros nacionales, del gobierno e incluso de la armada.
Mientras ocurría, todos logramos subir hasta la azotea para solicitarles ayuda,
los de los noticieros nos grababan con sus grandes cámaras, pero ni siquiera se
acercaban a nosotros. Estuvimos media hora arriba, viendo como seguían pasando
los helicópteros y aviones, ella se acercó al borde de la azotea y miró unos
cuantos segundos antes de llamar la atención de todos. Los zombis tenían las
calles repletas, caminando en dirección hacia donde iban los aviones y
helicópteros, hasta donde podíamos ver, las calles estaban repletas de zombis.
Al llegar la noche nos dimos cuenta de que los zombis no dejaban de pasar
frente al edificio, así que decidimos quedarnos a dormir en la azotea, además
hacía demasiado calor como para quedarnos a dormir en los departamentos.
Domingo 24 de Agosto
Durante la mañana vimos los
estragos del movimiento de zombis de la noche anterior, cuerpos tirados en
algunas partes, sangre embarrada en paredes y pisos, pedazos de cuerpos, etc.
Bajamos de vuelta a los
departamentos, y el dueño del edificio nos sugirió salir de la ciudad tan
pronto como pudiéramos. Algunos lo pensaron detenidamente mientras que otros
simplemente aceptaron, yo fui uno de los que se lo pensaron. Estábamos seguros
dentro del edificio, y ahora que los zombis habían dejado el centro de la
ciudad estábamos aun más seguros que antes. Ella decidió apoyar el plan de irse
de la ciudad, no la culpo por querer ir con su familia o amigos, pero si las
salidas de la ciudad seguían bloqueadas entonces sería imposible salir con
tanto zombi en ellas. Le expuse mis puntos de vista y ella expuso los suyos,
diciendo que un grupo tan grande de infectados habría logrado salir de la
ciudad, yo le dije que si fue así, entonces podría comenzar a darse la idea de
que las ciudades cercanas ya estaban infectadas. Fue algo rudo hablarle así,
pero debíamos de pensar muy bien nuestro siguiente movimiento antes de
efectuarlo.
No volví a hablar con ella hasta
el atardecer. Estaba sentada en las escaleras del primer piso del edificio, me
le acerqué y le pedí disculpas por lo que pasó en la mañana. Ella también se
disculpó. Decidimos continuar con nuestra actividad de antes, la de leer libros
al azar. Terminamos nuestro primer libro juntos antes de que callera la noche,
decidimos empezar con otro. Puse seis libros sobre una caja, cubrí cada uno de
ellos con algo y esperé a que ella eligiera cual leeríamos. No se veía tan
fascinada como la primera vez, pero al menos no estaba tan deprimida como
antes.
Lunes 25 de Agosto
Nos quedamos dormidos a medio
libro, ni siquiera recuerdo que fue lo último que leí. La niña estaba dormida
en mi cama, ella estaba dormida a un lado de donde yo estaba, con la cabeza
sobre el respaldo del sofá. Me levanté y fui a la puerta del departamento,
había alguien sentado afuera de la puerta. Salí y vi que era el dueño del
edificio, tenía en sus manos varios juegos de llaves. Me dijo que eran las
llaves de los autos en el estacionamiento debajo del edificio, me las entregó y
se fue. Le pregunté hacia donde iba y me dijo a la azotea, se veía muy mal, así
que lo acompañé.
Cuando llegamos él fue directo a
la orilla, y se paró en ella, para luego extender los brazos como la había
hecho hace algunos días. No me le acerqué por que se veía muy tranquilo, un
poco mas tranquilo que antes, si tan solo hubiera sabido lo que estaba por
hacer.
Dio algunos pasos y cada vez
estuvo mas cerca de la orilla, hizo eso hasta que comenzó a tambalearse y
terminó por irse hacia adelante, cayendo por el borde del edificio. Corrí
horrorizado y dejé caer las llaves, fu inútil ya que cuando llegué el ya había
caído sobre el auto frente al edificio. El ruido del golpe fue bastante fuerte
que hizo volar a algunos pájaros que estaban en la calle y despertó o reanimó a
algunos zombis que estaban tirados frente al edificio. Escuché un grito venir
desde dentro del edificio y bajé tan pronto como pude para avisarles a todos
que él se había suicidado. No fuimos a ver el cuerpo por los zombis que habían
afuera, simplemente fuimos a ver sus cosas. Encontré su diario, creo que muchas
personas escriben diarios en secreto, y lo último que decía era que ya no podía
soportar nada más y terminaría todo de una vez por todas.
No puedo enojarme ni decir nada
malo de el, todos hemos pasado por algo horrible y cada uno de nosotros está
llevándolo de la mejor forma posible, aunque ahora que me doy cuenta, parece
que todos estamos aun bajo el efecto del shock por la infección zombi, nos
sentimos mal pero luego nos ponemos felices y hacemos cosas extrañas, puede que
el volvió a la normalidad hace poco y fue lo que lo deprimió y lo llevó a
suicidarse, sea como sea, no logró aguantar más lo que está pasando.
Tantos han muerto por esto, mi
hermana y su novio, algunos de mis vecinos, personas en la ciudad y quien sabe quienes más. Es increíble que
aun pueda con esto, que pueda continuar tras lo que ha pasado, pienso lo mismo
de ella y del resto de nosotros, ¿cómo lo hemos logrado?, no lo sé, simplemente
deseo que algo pase y que sea bueno.
Al llegar la noche todos nos
reunimos afuera de mi apartamento. El olor a muerte inundaba el aire que ya era
pesado y deprimente. Comenzamos a hablar de la posibilidad de irnos de la
ciudad, ella me miró con enojo ya que antes no había querido, pero inmediatamente
apoyó mi postura. La niña simplemente nos miraba con una expresión de terror
muy marcada en su rostro, igual que nosotros, sabía lo que estaba pasando pero
no podía procesarlo. Todos estuvimos de acuerdo con irnos de la ciudad, pero
primero necesitaríamos ver si alguna salida estaba abierta. Ya era bastante
tarde, decidimos planear todo durante la mañana.
Martes 26 de Agosto
La mañana
volvió a ser fría, como la del día en que le presté por primera vez atención a
ella. Al mirar por la ventana vi como agua escurría por ella, estaba lloviendo
de nuevo. Miré hacia la habitación al
percibir el olor a comida, era ella quien estaba cocinando. Me levanté del sofá
y caminé hacia la puerta, abrí lentamente la puerta evitando hacer ruido y lo
primero que hice fue mirar hacia el piso, esperando no encontrarme con nadie
allí. Cuando terminé de mirar, cerré la puerta y fui a darme un baño.
Salí de bañarme, y
la niña y ella estaban sentadas frente a la mesa, comiendo huevos con otra
cosa. Me senté a un lado de ella y comencé a comer del plato que habían puesto
frente a mí. Nadie decía nada, pero todos sabíamos lo que estábamos sintiendo.
Cuando terminamos, la niña comenzó a hablar sobre lo que haríamos en el día,
ella sacó al aire el asunto de irnos de la ciudad y la niña comenzó a dar sus
puntos de vista acerca de lo que estaba pasando. Muy pronto terminamos de
hablar, pero nos mantuvimos sentados alrededor de la mesa. Alguien tocó en la
puerta, lo que nos hizo levantarnos a los tres.
Yo fui a la puerta, la abrí
lentamente y vi al resto del grupo afuera de sus departamentos con todas las
cajas que les habíamos entregado y algunas más. Ya estaban preparados para
partir sin siquiera saber que les esperaría allí afuera. Nos reunimos y
comenzamos a pensar en como llegaríamos a la salida y como regresaríamos
después al edificio. No tardamos mucho tiempo en ponernos de acuerdo,
decidiendo que solo unos saldrían a explorar y el resto se quedaría.
Inmediatamente comenzamos a pensar en quienes irían, la niña y el anciano por
supuesto que no, eso nos dejaba con solo siete personas más, las dos amigas
quisieron ir, pero inmediatamente uno de los hombres dijo que no. Quedábamos
cinco, ella decidió quedarse con la niña y el anciano, yo decidí ir, se me unió
uno de los otros y al final la última mujer, que a pesar de que le dijeron que
era peligroso se nos unió. Los tres bajamos hacia el primer piso y entramos
hacia el estacionamiento.
Era oscuro y frio,
y el olor a lluvia impregnaba el lugar. Había varios autos y camionetas estacionadas
en todo el lugar, y al parecer las llaves que me entregó ayer eran de todos los
vehículos que estaban ahí dentro. Vi una gran camioneta y de inmediato pensé en
tomarla, pero recordé que solo íbamos a explorar y no sería necesario llevar
algo tan grande. Tomé un pequeño auto que se veía rápido y resultó serlo. Los
tres estábamos en la salida del estacionamiento, escuchando algunos gruñidos
que venían de detrás de la puerta. Él bajó del auto y abrió la puerta, dejando
ver a un zombi tirado frente a la puerta, masticaba algo inexistente, y su piel
colgaba por tanto tiempo que estuvo bajo la lluvia. Él pasó a un lado del
zombi, evitando caminar muy cerca de el, salió y se cubrió de la lluvia bajo un
árbol mientras esperaba a que nosotros saliéramos con el auto. Cuando estuvimos
afuera el cerró la puerta desde afuera, luego subió de nuevo al auto.
La ciudad, por lo
poco que habíamos visto desde lo alto del edificio, estaba completamente en
ruinas, los disturbios del último día, el pánico de los días anteriores, la
mega tormenta y el océano de muertos moviéndose por toda la ciudad la dejaron
en un estado horrible, pero ahora que lo pudimos ver desde abajo vimos que la
destrucción era mas de lo que pensamos. Salimos por un lado del edificio, y lo
primero que vimos fue su cuerpo sobre el auto que bloqueaba la entrada al
edificio, luego vimos los cuerpos de varios zombis alrededor del auto, al
parecer no lograron llegar al cuerpo y se cansaron. El auto no hacía mucho
ruido mientras avanzábamos por la calle, así que no llamó la atención de los
zombis que posiblemente hubiera cerca. Pasamos a un lado de algunas tiendas
destrozadas, con las ventanas estrelladas y las puertas removidas,
probablemente quedaron en el suelo. La lluvia estaba volviendo a caer, y estaba
arrastrando pedazos de cuerpos y basura por las calles.
Pasamos algunas
calles bloqueadas por autos y escombros de alguna explosión que se dio allí.
Tuvimos problemas al avanzar por que la lluvia estaba llenando el camino de
lodo, incluso pensé que el auto se iba a quedar atrapado en el lodo y los
zombis nos atraparían, pero no fue así. El silencio nos rodeaba, y el sonido de
la lluvia era casi inaudible, fue así hasta que comenzamos a acercarnos a un
centro comercial.
Afuera del edificio
había varios zombis intentando entrar por una gran malla que estaba puesta en
la entrada, cuando miré hacia arriba pude ver a unas personas en el tejado, nos
vieron y comenzaron a hacer señas. Procuré acercarme lo suficiente con el auto
a los zombis sin alertarlos, y lo estacioné junto a otro auto. Los dos me
miraban con algo de miedo, mientras los gruñidos de los zombis llegaban al
interior del auto, miré hacia el tejado y vi que ellos seguían allí,
haciéndome señas intentando llamar mi
atención, sólo eran tres personas visibles y un pequeño grupo de infectados,
era una decisión que debíamos de tomar, ir con ellos o dejarlos. Pensé que
alguno de los tres diría que debíamos dejarlos, pero todos decidimos ir por
ellos. La mujer nos pasó algunas cosas para defendernos, y una vez que
estuvimos preparados bajé la ventana y les contesté a las personas en el tejado
con otras señas. Los zombis no nos vieron acercarnos así que pudimos
derribarlos antes de que se dieran cuenta de que estábamos allí, luego los
comenzamos a golpear con lo que llevábamos encima. Fueron cuatro de ellos que
logramos matar fácilmente. Cuando terminamos nos alejamos de la entrada y
miramos hacia el tejado, ellos vieron que habíamos terminado y desaparecieron
de nuestra vista. Tardaron mucho, así que entramos al auto para no terminar
empapados. Comenzamos a hablar de lo que haríamos después de entrar y sacar a
esas personas, pero antes de llegar a una decisión final comenzamos a ver como
la malla del centro comercial comenzó a abrirse.
Salimos del auto y
fuimos hacia la entrada, había cuatro personas allí, mirándonos con una mueca
de alegría. Nos invitaron dentro del edificio antes de cerrar de nuevo la
entrada. El lugar estaba destrozado, al parecer no logró escapar del caos de la
ciudad, las pequeñas tiendas dentro del lugar estaban destrozadas, había
cristales y basura en todas direcciones. Mientras caminábamos, uno de ellos nos
preguntó que era lo que hacíamos afuera, le explicamos nuestro plan, el de ir a
explorar la salida de la ciudad para luego llevar al resto del grupo si es que
había una forma de salir, ella sugirió llevarlos a todos de vuelta a nuestro
edificio, aunque ellos no aceptaron sugirieron llevar a todos los nuestros
hasta aquí. Lo pensamos entre los tres, pero debíamos de decirles al resto
sobre traerlos hasta este lugar. Decidimos quedarnos un poco más para saber
como era el lugar.
Nos quedamos mas
tiempo de lo que queríamos, llegó la tarde y luego el sol comenzó a ocultarse.
Estuvimos todo el día conociendo a los residentes del centro comercial, doce
personas para ser exactos; unos gemelos, un par de ancianos, una embarazada, un
doctor, lo que parecían ser dos mujeres vestidas de princesas, un mecánico, el
guardia del centro comercial y otros dos hombres que no supe que eran. Todos
nos platicaron un poco de lo que había pasado por allí, como el mar de muertos
estuvo a punto de entrar al centro comercial, como se encerraron el día de los
disturbios y como lograron pasar los últimos días.
Las dos princesas nos explicaron
que sus atuendos eran por que estaban en el teatro cuando sucedieron los
disturbios, corrieron al centro comercial y se encontraron con el resto. Los
gemelos explicaron que su transporte escolar se detuvo en medio del caos y los
infectados los atacaron, ellos lograron salir y lograron llegar al centro
comercial. Todos tenían una historia, todos pasaron por mucho para lograr
llegar a este lugar seguro, mientras que nuestro grupo se mantuvo escondido
mientras los disturbios en la ciudad crecían y acababan con ella, apenas
habíamos visto a unos cuantos infectados mientras todos en este lugar habían
peleado por sus vidas para llegar hasta aquí. Me hacía sentir mal, pero al
menos estábamos vivos.
Decidimos pasar la noche en el
centro comercial, ya que ellos nos dijeron que durante la noche los infectados
se vuelven más violentos y pueden escuchar mejor. Seguimos nuestros instintos y
decidimos quedarnos con ellos. El sonido de la lluvia cayendo fue lo último que
escuché antes de quedarme dormido en una tienda de alimentos.
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