7 ago 2013

Diario de un sobreviviente: Agosto, Año 1. Parte 2/3


Comenzó a leer con entusiasmo, cuando terminó el primer capítulo me pasó el libro, terminé y luego ella tomó posesión del libro una vez mas, luego yo y de vuelta ella, así hasta que nos dimos cuenta de lo tarde que era, yo me fui a mi departamento y ella se quedó en el suyo...

Parte 1

Miércoles 20 de Agosto

                Un rayo de sol golpeó mi rostro y me hizo despertar, por fin el sol había salido, pero con un costo. Al mirar fuera de la ventana pude ver a muchas personas correr de un lado a otro, autos en movimiento y a algunos zombis en las calles. Los gritos continuaban al igual que los sonidos de las ambulancias y algunos disparos, pero eran acompañados ahora por el ruido de lo que parecían ser disturbios.
                Salí del departamento y me encontré con un vecino, quien me dijo que en el último reporte que salió al aire mostraban los inicios de varios disturbios en la ciudad. ¿Disturbios en medio de una infección zombi? Hay que ser idiota como para salir a las calles llenas de zombis. Pero es extraño que una semana después del primer caso toda la ciudad se vuelva loca y comiencen los disturbios, lo hubiera esperado el mismo día en que todo comenzó, pero no, ocurre hoy, el día en que deja de llover, una semana después de un brote zombi. Sí, quienes iniciaron y formaron parte del disturbio fueron unos completos idiotas.
                Bajé al primer piso y miré hacia la gran muralla de muebles que habían hecho frente a la puerta, se veía resistente en ese momento. Miré dentro de la habitación del dueño del edificio, él estaba sentado frente a la televisión mientras el ruido de las calles llenaba el edificio. Me miró entrar, me ofreció un asiento a un lado de el y comenzamos a hablar. El dio el tema, la muerte, yo le hablé de los zombis, así que lógicamente la muerte ya no existía por que al “morir” nos volveríamos zombis o al menos eso pensé. Habló de los disturbios en la ciudad, le di mi punto de vista sobre lo estúpidos que eran esas personas como para estar haciendo eso en medio de los zombis, él me explicó que el instinto de supervivencia del ser humano lo hace hacer cualquier cosa con tal de poder salvarse a si mismo, incluyendo arriesgar su propia vida y la de otros para poder continuar viviendo un día más. Su ánimo decayó muy pronto, así que le sugerí ir a la azotea del edificio.
Mientras subíamos nos encontramos con ella, nos miró y se nos unió. Cuando llegamos a la azotea lo primero que vimos fueron los charcos de agua que se formaron de la tormenta del día anterior. Ella lo sujetó del brazo y lo llevó al borde, le dijo que estirara los brazos y sintiera la “libertad”.  Tenía miedo de que se fuera a arrojar por lo deprimido que estaba, pero al parecer haberlo traído aquí fue lo mejor que pude haber hecho, y considerando que ella se nos unió fue aun mejor. Su rostro pasó de uno deprimido y triste a uno alegre y contento. Una sonrisa creció en su rostro mientras comenzaba a cerrar los ojos. Ella lo miraba con mucha alegría, me acerqué a ella mientras lo sujetábamos de las piernas y le di las gracias. Ella me contestó alzando la cabeza y luego lo miró a el. La ciudad frente a nosotros, con el sol sobre ella  y ese fresco viento no podía ser la mejor combinación para que fuera el mejor día de todos, pero al final no resultó ser el peor.
En la tarde, luego de que habíamos entrado de nuevo al edificio, fuimos a mi departamento y continuamos con lo que habíamos dejado ayer. Todo estaba bien y estábamos en completo silencio si no contábamos los gritos, disparos y otros sonidos del exterior, de un momento a otro, la electricidad en el edificio se fue seguido de algunos gritos que vinieron de fuera de la puerta del departamento. Ella al igual que yo nos quedamos paralizados, luego el ruido de un cristal rompiéndose se escuchó venir del departamento de al lado.
Ella tomó una de las lámparas que nos habían entregado y me la dio, tomó otra para ella. Caminé hacia la puerta, y antes de abrirla tomé un pequeño tubo de metal que se había caído del armario hace algunas semanas. Abrí la puerta lentamente y al iluminar el suelo vi algunas manchas de sangre en el suelo. Miré hacia la puerta de mi vecina y vi sangre en ella. Cerré la puerta de mi departamento, miré hacia las escaleras y vi que también había sangre en las paredes de allí. Sujeté con fuerza el tubo y abrí sin hacer ruido la puerta del departamento de mi vecina. Miré en el interior, y me encontré algunas cajas tiradas en el suelo con su contenido esparcido por el suelo, luego encontré el origen de los sonidos de algo rompiéndose, una jarra y unos vasos de agua quebrados en el suelo. No sabía donde se encontraba ella ni lo que se había metido, así que seguí caminando intentando no pisar ni tirar nada que pudieran hacer mucho ruido. Cuando me encontraba en medio del departamento logré ver algo de sangre que iba hasta el balcón. Caminé hacia el, sujetando con mayor fuerza el tubo mientras esperaba no encontrarme con nada. Logré ver unos pies que estaban con el talón hacia arriba, lo que indicaba que alguien estaba recostado de espaldas en el balcón. Mientras mas me acercaba, más lograba ver de la persona recostada; usaba un traje, llevaba zapatos negros que estaban ahora embarrados de lodo, recibió varias mordidas en las piernas y tenía un tenedor enterrado en la espalda, su cabeza tenía un gran cuchillo enterrado en ella, supuse de inmediato que eso fue lo que lo dejó tirado en el balcón, pero si el era el zombi, ¿entonces donde estaba mi vecina? Miré un poco más adelante del cuerpo del hombre, y me encontré unos pequeños tenis, cuando miré un poco mas arriba me encontré con una mujer, quien yacía en pose fetal en una de las esquinas del balcón, tenía las manos ensangrentadas, y su blusa estaba rasgada, pero no se veían mordidas o heridas en su cuerpo. Un ruido que vino de atrás de mi me hizo voltear, uno de mis vecinos estaba parado frente a la puerta, mirándome. Le expliqué con pocos detalles lo  que había pasado y se fue. Volví a mirar a la mujer, ella me miraba con una expresión de terror bien marcada en su rostro, le di mi brazo para levantarla e hizo exactamente lo que quería que hiciera, la agarré de la mano y la llevé a mi departamento.
Ella estaba detrás de la puerta, esperando a que yo regresara, cuando me vio frente a la puerta la abrió de inmediato. Le expliqué lo ocurrido de la misma forma que lo hice con mi otro vecino y le dejé a mi vecina para que la cuidara mientras regresaba. Metió a la chica e inmediatamente cerró la puerta. Caminé hacia las escaleras y miré detrás de mí; solo había tres personas viviendo en el piso, yo, mi vecina y mi otro vecino, así que los tres ya sabíamos lo que estaba ocurriendo. Pensé en subir las escaleras, pero un ruido viniendo del piso de abajo captó mi atención. Bajé tan pronto como pude, y vi a tres zombis intentando entrar en uno de los departamentos. Fue horrible ver como tres criaturas que antes eran seres humanos actuaban tan salvajemente. El grito de auxilio de dos chicas viniendo del departamento hizo que un hombre saliera del departamento de enfrente y comenzara a golpear a los zombis con lo que parecía ser la rejilla de una estufa, yo me le uní y comencé a golpearlos con mi tubo del armario. Las dos chicas dejaron de hacer ruido, y de un momento a otro salieron con unas tijeras y algo que no reconocí. La chica de las tijeras las enterró en la cabeza de uno de los zombis, el hombre golpeó con tanta fuera la cabeza del otro zombi que estalló en el suelo, y el tercero de ellos fue golpeado con ese extraño aparato luego yo lo empalé contra el muro. Los cuatro nos mirábamos unos a otros, como esperando a que alguien dijera algo, pensé en llevarlos a mi departamento, pero seríamos muchos, pero me dio igual, les sugerí que todos fueran a mi departamento y aceptaron la sugerencia, les pregunté por el resto de los vecinos y personas que estaban en el piso, habían otros tres viviendo en él. Fuimos a buscarlos y solo logramos sacar a un hombre y a un anciano, el tercero no estaba. Fuimos a  mi departamento y dejamos al anciano y al par de chicas, los otros dos me acompañaron al piso de arriba.
Al subir nos encontramos con un cuerpo en medio del pasillo. Estaba muerto por lo que vimos. La puerta de ella estaba cerrada pero la de sus dos vecinos estaban abiertas. Mi vecino gritó esperando que alguien le respondiera, pero en vez de eso un zombi salió de uno de los departamentos. Lo matamos tan pronto como salió, pero otros dos salieron de cada uno de los departamentos. Logramos matar a tres antes de que el faltante matara al hombre desconocido. Se le arrojó encima y comenzó a morderle el cuello, como si fuera un vampiro o algo así, mi vecino lo golpeó tan fuerte como pudo pero no logró quitárselo de encima, yo hice lo mismo que antes, le enterré el tubo en la cabeza. El hombre estaba tirado en el suelo, chorreando sangre del cuello mientras trataba de hablar, sus ojos se movían de un lado a otro, como si estuvieran desesperados por encontrar algo, de pronto dejaron de moverse y su boca se quedó medio abierta. Mi vecino lo miraba aterrorizado mientras yo estaba parado justo frente a el, sabía lo que pasaría en unos cuantos minutos o segundos, el se levantaría y me intentaría hacer lo mismo que hicieron con el, saqué el tubo ensangrentado del zombi y lo puse en medio de los ojos del hombre, mi vecino seguía mirándome horrorizado, pero al pensar en su expresión podía decir que él sabía lo mismo que yo. Pasaron los segundos y no vimos ningún cambio en el, me alejé pensando que no se volvería uno de ellos, pero al quitarle el tubo de la cara soltó un gruñido que me hizo enterrarle el tubo en la boca. En un solo día maté a varios zombis, pero este sería el primero que me ha horrorizado matar. Mi vecino y yo fuimos a los demás apartamentos y no encontramos a nadie, subimos hasta la azotea y buscamos a alguien allí, encontramos al dueño del edificio, una niña y al vecino que vi antes. Los dos regresamos a mi departamento y llevamos a todos a la azotea junto con el resto.
Platicamos unos minutos antes de decidir ir al primer piso y ver que fue lo que pasó. Dejamos a las cuatro mujeres, al anciano y a la niña en la azotea, mientras mis dos vecinos, el dueño del edificio y yo bajamos al segundo piso. Los cuatro nos paramos en las escaleras y escuchamos con atención el pasillo. Yo iluminé con mi lámpara y pudimos ver que todas las puertas estaban abiertas. Bajamos al primer piso y vimos que los muebles en la entrada habían sido empujados hacia dentro y así fue como entraron. Había algunos parados entre los muebles, fue fácil matarlos usando unas tijeras de jardín y un hacha de incendios que encontramos en las escaleras. Comenzamos a mover los muebles evitando hacer ruido. Logramos cerrar la entrada, pero sabíamos que no duraría mucho. Subimos de vuelta al segundo piso y entramos a cada uno de los departamentos a buscar zombis o al resto de los vecinos, no encontramos a nadie con vida en el resto del edificio. Subimos de vuelta a la azotea y decidimos llevar a todos a mi piso, que fue donde solo hubo un cuerpo. Todos se encerraron en mi departamento, colocamos el refrigerador frente a la puerta y comenzamos a dormirnos. Fui el último en dormirme, y cuando lo hice estaba sentado frente a una de las ventanas del departamento.

Jueves 21 de Agosto

Al despertar vi a la niña mirando por la ventana. Ella me vio despertar y dio un pequeño salto, la asusté. La había visto algunas veces junto a un hombre, creo que era su padre o su hermano, pero no lo veía con nosotros. Miré por la ventana y me di cuenta de que la ciudad estaba en completo silencio. Miré hacia abajo, hacia las calles, y me encontré con una escena salida de una película apocalíptica; había autos estrellados en todos lados, las tiendas a la vista estaban destrozadas y había grandes columnas de humo levantándose por toda la ciudad. Miré de vuelta a la niña, ella estaba mirando al cielo, siguiendo a los pájaros que volaban sobre la ciudad. Me levanté y fui a la puerta, tomé el hacha de incendios y salí del departamento.
Fui al primer piso para asegurarme de que los muebles seguían acomodados, y por suerte lo estaban. Miré entre un par de sillas y un sillón, y logré ver el exterior, había un auto estrellado justo frente al edificio, eso fue lo que evitó que volvieran a entrar los zombis. No logré ver nada más. Cuando regresé a mi departamento, me encontré con todos afuera de el, por excepción de ella y la niña quienes se quedaron dentro. El dueño del edificio comenzó a idear un plan para salir de ahí, pero nosotros le dijimos que sería muy peligroso, terminamos juntando toda la comida de todos y cada uno de los departamentos para tenerla en uno solo. Fue extraño ir departamento por departamento robando la comida de los difuntos y de los desaparecidos, nunca tuve una buena relación con ningún vecino así que nunca entré en el departamento de ninguno. Todos tenían cosas que no esperaba que tuvieran, adornos que no parecían ser de su tipo, comida que no parecía que comieran. Fue muy extraño. Sacamos las cajas que les habían entregado hace unos días, luego regresamos y buscamos en la cocina mas comida. Hicimos lo mismo en todos los departamentos incluyendo el del dueño del edificio, y todas las veces que lo hicimos llevamos las cajas a mi apartamento. Cuando llevamos las últimas cajas el departamento estaba lleno de ellas.
Una vez que el departamento estuvo lleno de cajas, el resto comenzó a tomar control de los departamentos en el piso; las tres mujeres fueron a uno y los otros tres hombres junto al anciano a otro, ella y yo nos quedamos con la niña. Una vez que se acomodaron en los departamentos nos volvimos a reunir para repartirnos la comida.
El resto del día pasó muy rápido, ella y yo leímos un rato, fuimos a la azotea y miramos el atardecer caer mientras estábamos en la azotea. Fue el primer día de muchos que serían similares.

Sábado 23 de Agosto

Han sido ya dos días desde que nos encerramos en el edificio. No ha pasado nada extraño ni malo, simplemente una explosión cerca del edificio y algunos disparos, pero nada que tuviera que ver con nosotros. La comida es bastante y no parece acabarse. Ella está un poco mejor que antes aunque cada vez la siento un poco más triste y preocupada. La niña no habla mucho, simplemente mira por la ventana todo el día. El anciano se la pasa en la azotea, mirando hacia las calles. Él resto ha estado explorando el edificio, pasando por los apartamentos sacando ropa, cobijas y otras cosas que nos podrían ser útiles, el dueño del edificio a estado muy callado con todos, excepto con el anciano, al que le ha estado narrando su plan para salir de aquí.
Durante la tarde del sábado, un helicóptero pasó muy cerca del edificio, fue hacia el sur de la ciudad. Un poco mas tarde comenzaron a pasar docenas de aviones y helicópteros, algunos de noticieros cercanos otros nacionales, del gobierno e incluso de la armada. Mientras ocurría, todos logramos subir hasta la azotea para solicitarles ayuda, los de los noticieros nos grababan con sus grandes cámaras, pero ni siquiera se acercaban a nosotros. Estuvimos media hora arriba, viendo como seguían pasando los helicópteros y aviones, ella se acercó al borde de la azotea y miró unos cuantos segundos antes de llamar la atención de todos. Los zombis tenían las calles repletas, caminando en dirección hacia donde iban los aviones y helicópteros, hasta donde podíamos ver, las calles estaban repletas de zombis. Al llegar la noche nos dimos cuenta de que los zombis no dejaban de pasar frente al edificio, así que decidimos quedarnos a dormir en la azotea, además hacía demasiado calor como para quedarnos a dormir en los departamentos.

Domingo 24 de Agosto

Durante la mañana vimos los estragos del movimiento de zombis de la noche anterior, cuerpos tirados en algunas partes, sangre embarrada en paredes y pisos, pedazos de cuerpos, etc.
Bajamos de vuelta a los departamentos, y el dueño del edificio nos sugirió salir de la ciudad tan pronto como pudiéramos. Algunos lo pensaron detenidamente mientras que otros simplemente aceptaron, yo fui uno de los que se lo pensaron. Estábamos seguros dentro del edificio, y ahora que los zombis habían dejado el centro de la ciudad estábamos aun más seguros que antes. Ella decidió apoyar el plan de irse de la ciudad, no la culpo por querer ir con su familia o amigos, pero si las salidas de la ciudad seguían bloqueadas entonces sería imposible salir con tanto zombi en ellas. Le expuse mis puntos de vista y ella expuso los suyos, diciendo que un grupo tan grande de infectados habría logrado salir de la ciudad, yo le dije que si fue así, entonces podría comenzar a darse la idea de que las ciudades cercanas ya estaban infectadas. Fue algo rudo hablarle así, pero debíamos de pensar muy bien nuestro siguiente movimiento antes de efectuarlo.
No volví a hablar con ella hasta el atardecer. Estaba sentada en las escaleras del primer piso del edificio, me le acerqué y le pedí disculpas por lo que pasó en la mañana. Ella también se disculpó. Decidimos continuar con nuestra actividad de antes, la de leer libros al azar. Terminamos nuestro primer libro juntos antes de que callera la noche, decidimos empezar con otro. Puse seis libros sobre una caja, cubrí cada uno de ellos con algo y esperé a que ella eligiera cual leeríamos. No se veía tan fascinada como la primera vez, pero al menos no estaba tan deprimida como antes.

Lunes 25 de Agosto

Nos quedamos dormidos a medio libro, ni siquiera recuerdo que fue lo último que leí. La niña estaba dormida en mi cama, ella estaba dormida a un lado de donde yo estaba, con la cabeza sobre el respaldo del sofá. Me levanté y fui a la puerta del departamento, había alguien sentado afuera de la puerta. Salí y vi que era el dueño del edificio, tenía en sus manos varios juegos de llaves. Me dijo que eran las llaves de los autos en el estacionamiento debajo del edificio, me las entregó y se fue. Le pregunté hacia donde iba y me dijo a la azotea, se veía muy mal, así que lo acompañé.
Cuando llegamos él fue directo a la orilla, y se paró en ella, para luego extender los brazos como la había hecho hace algunos días. No me le acerqué por que se veía muy tranquilo, un poco mas tranquilo que antes, si tan solo hubiera sabido lo que estaba por hacer.
Dio algunos pasos y cada vez estuvo mas cerca de la orilla, hizo eso hasta que comenzó a tambalearse y terminó por irse hacia adelante, cayendo por el borde del edificio. Corrí horrorizado y dejé caer las llaves, fu inútil ya que cuando llegué el ya había caído sobre el auto frente al edificio. El ruido del golpe fue bastante fuerte que hizo volar a algunos pájaros que estaban en la calle y despertó o reanimó a algunos zombis que estaban tirados frente al edificio. Escuché un grito venir desde dentro del edificio y bajé tan pronto como pude para avisarles a todos que él se había suicidado. No fuimos a ver el cuerpo por los zombis que habían afuera, simplemente fuimos a ver sus cosas. Encontré su diario, creo que muchas personas escriben diarios en secreto, y lo último que decía era que ya no podía soportar nada más y terminaría todo de una vez por todas.
No puedo enojarme ni decir nada malo de el, todos hemos pasado por algo horrible y cada uno de nosotros está llevándolo de la mejor forma posible, aunque ahora que me doy cuenta, parece que todos estamos aun bajo el efecto del shock por la infección zombi, nos sentimos mal pero luego nos ponemos felices y hacemos cosas extrañas, puede que el volvió a la normalidad hace poco y fue lo que lo deprimió y lo llevó a suicidarse, sea como sea, no logró aguantar más lo que está pasando.
Tantos han muerto por esto, mi hermana y su novio, algunos de mis vecinos, personas en la ciudad  y quien sabe quienes más. Es increíble que aun pueda con esto, que pueda continuar tras lo que ha pasado, pienso lo mismo de ella y del resto de nosotros, ¿cómo lo hemos logrado?, no lo sé, simplemente deseo que algo pase y que sea bueno.
Al llegar la noche todos nos reunimos afuera de mi apartamento. El olor a muerte inundaba el aire que ya era pesado y deprimente. Comenzamos a hablar de la posibilidad de irnos de la ciudad, ella me miró con enojo ya que antes no había querido, pero inmediatamente apoyó mi postura. La niña simplemente nos miraba con una expresión de terror muy marcada en su rostro, igual que nosotros, sabía lo que estaba pasando pero no podía procesarlo. Todos estuvimos de acuerdo con irnos de la ciudad, pero primero necesitaríamos ver si alguna salida estaba abierta. Ya era bastante tarde, decidimos planear todo durante la mañana.

Martes 26 de Agosto

                La mañana volvió a ser fría, como la del día en que le presté por primera vez atención a ella. Al mirar por la ventana vi como agua escurría por ella, estaba lloviendo de  nuevo. Miré hacia la habitación al percibir el olor a comida, era ella quien estaba cocinando. Me levanté del sofá y caminé hacia la puerta, abrí lentamente la puerta evitando hacer ruido y lo primero que hice fue mirar hacia el piso, esperando no encontrarme con nadie allí. Cuando terminé de mirar, cerré la puerta y fui a darme un baño.
                Salí de bañarme, y la niña y ella estaban sentadas frente a la mesa, comiendo huevos con otra cosa. Me senté a un lado de ella y comencé a comer del plato que habían puesto frente a mí. Nadie decía nada, pero todos sabíamos lo que estábamos sintiendo. Cuando terminamos, la niña comenzó a hablar sobre lo que haríamos en el día, ella sacó al aire el asunto de irnos de la ciudad y la niña comenzó a dar sus puntos de vista acerca de lo que estaba pasando. Muy pronto terminamos de hablar, pero nos mantuvimos sentados alrededor de la mesa. Alguien tocó en la puerta, lo que nos hizo levantarnos a los tres.
Yo fui a la puerta, la abrí lentamente y vi al resto del grupo afuera de sus departamentos con todas las cajas que les habíamos entregado y algunas más. Ya estaban preparados para partir sin siquiera saber que les esperaría allí afuera. Nos reunimos y comenzamos a pensar en como llegaríamos a la salida y como regresaríamos después al edificio. No tardamos mucho tiempo en ponernos de acuerdo, decidiendo que solo unos saldrían a explorar y el resto se quedaría. Inmediatamente comenzamos a pensar en quienes irían, la niña y el anciano por supuesto que no, eso nos dejaba con solo siete personas más, las dos amigas quisieron ir, pero inmediatamente uno de los hombres dijo que no. Quedábamos cinco, ella decidió quedarse con la niña y el anciano, yo decidí ir, se me unió uno de los otros y al final la última mujer, que a pesar de que le dijeron que era peligroso se nos unió. Los tres bajamos hacia el primer piso y entramos hacia el estacionamiento.
                Era oscuro y frio, y el olor a lluvia impregnaba el lugar. Había varios autos y camionetas estacionadas en todo el lugar, y al parecer las llaves que me entregó ayer eran de todos los vehículos que estaban ahí dentro. Vi una gran camioneta y de inmediato pensé en tomarla, pero recordé que solo íbamos a explorar y no sería necesario llevar algo tan grande. Tomé un pequeño auto que se veía rápido y resultó serlo. Los tres estábamos en la salida del estacionamiento, escuchando algunos gruñidos que venían de detrás de la puerta. Él bajó del auto y abrió la puerta, dejando ver a un zombi tirado frente a la puerta, masticaba algo inexistente, y su piel colgaba por tanto tiempo que estuvo bajo la lluvia. Él pasó a un lado del zombi, evitando caminar muy cerca de el, salió y se cubrió de la lluvia bajo un árbol mientras esperaba a que nosotros saliéramos con el auto. Cuando estuvimos afuera el cerró la puerta desde afuera, luego subió de nuevo al auto.
                La ciudad, por lo poco que habíamos visto desde lo alto del edificio, estaba completamente en ruinas, los disturbios del último día, el pánico de los días anteriores, la mega tormenta y el océano de muertos moviéndose por toda la ciudad la dejaron en un estado horrible, pero ahora que lo pudimos ver desde abajo vimos que la destrucción era mas de lo que pensamos. Salimos por un lado del edificio, y lo primero que vimos fue su cuerpo sobre el auto que bloqueaba la entrada al edificio, luego vimos los cuerpos de varios zombis alrededor del auto, al parecer no lograron llegar al cuerpo y se cansaron. El auto no hacía mucho ruido mientras avanzábamos por la calle, así que no llamó la atención de los zombis que posiblemente hubiera cerca. Pasamos a un lado de algunas tiendas destrozadas, con las ventanas estrelladas y las puertas removidas, probablemente quedaron en el suelo. La lluvia estaba volviendo a caer, y estaba arrastrando pedazos de cuerpos y basura por las calles.
                Pasamos algunas calles bloqueadas por autos y escombros de alguna explosión que se dio allí. Tuvimos problemas al avanzar por que la lluvia estaba llenando el camino de lodo, incluso pensé que el auto se iba a quedar atrapado en el lodo y los zombis nos atraparían, pero no fue así. El silencio nos rodeaba, y el sonido de la lluvia era casi inaudible, fue así hasta que comenzamos a acercarnos a un centro comercial.
                Afuera del edificio había varios zombis intentando entrar por una gran malla que estaba puesta en la entrada, cuando miré hacia arriba pude ver a unas personas en el tejado, nos vieron y comenzaron a hacer señas. Procuré acercarme lo suficiente con el auto a los zombis sin alertarlos, y lo estacioné junto a otro auto. Los dos me miraban con algo de miedo, mientras los gruñidos de los zombis llegaban al interior del auto, miré hacia el tejado y vi que ellos seguían allí, haciéndome  señas intentando llamar mi atención, sólo eran tres personas visibles y un pequeño grupo de infectados, era una decisión que debíamos de tomar, ir con ellos o dejarlos. Pensé que alguno de los tres diría que debíamos dejarlos, pero todos decidimos ir por ellos. La mujer nos pasó algunas cosas para defendernos, y una vez que estuvimos preparados bajé la ventana y les contesté a las personas en el tejado con otras señas. Los zombis no nos vieron acercarnos así que pudimos derribarlos antes de que se dieran cuenta de que estábamos allí, luego los comenzamos a golpear con lo que llevábamos encima. Fueron cuatro de ellos que logramos matar fácilmente. Cuando terminamos nos alejamos de la entrada y miramos hacia el tejado, ellos vieron que habíamos terminado y desaparecieron de nuestra vista. Tardaron mucho, así que entramos al auto para no terminar empapados. Comenzamos a hablar de lo que haríamos después de entrar y sacar a esas personas, pero antes de llegar a una decisión final comenzamos a ver como la malla del centro comercial comenzó a abrirse.
                Salimos del auto y fuimos hacia la entrada, había cuatro personas allí, mirándonos con una mueca de alegría. Nos invitaron dentro del edificio antes de cerrar de nuevo la entrada. El lugar estaba destrozado, al parecer no logró escapar del caos de la ciudad, las pequeñas tiendas dentro del lugar estaban destrozadas, había cristales y basura en todas direcciones. Mientras caminábamos, uno de ellos nos preguntó que era lo que hacíamos afuera, le explicamos nuestro plan, el de ir a explorar la salida de la ciudad para luego llevar al resto del grupo si es que había una forma de salir, ella sugirió llevarlos a todos de vuelta a nuestro edificio, aunque ellos no aceptaron sugirieron llevar a todos los nuestros hasta aquí. Lo pensamos entre los tres, pero debíamos de decirles al resto sobre traerlos hasta este lugar. Decidimos quedarnos un poco más para saber como era el lugar.
                Nos quedamos mas tiempo de lo que queríamos, llegó la tarde y luego el sol comenzó a ocultarse. Estuvimos todo el día conociendo a los residentes del centro comercial, doce personas para ser exactos; unos gemelos, un par de ancianos, una embarazada, un doctor, lo que parecían ser dos mujeres vestidas de princesas, un mecánico, el guardia del centro comercial y otros dos hombres que no supe que eran. Todos nos platicaron un poco de lo que había pasado por allí, como el mar de muertos estuvo a punto de entrar al centro comercial, como se encerraron el día de los disturbios y como lograron pasar los últimos días.
Las dos princesas nos explicaron que sus atuendos eran por que estaban en el teatro cuando sucedieron los disturbios, corrieron al centro comercial y se encontraron con el resto. Los gemelos explicaron que su transporte escolar se detuvo en medio del caos y los infectados los atacaron, ellos lograron salir y lograron llegar al centro comercial. Todos tenían una historia, todos pasaron por mucho para lograr llegar a este lugar seguro, mientras que nuestro grupo se mantuvo escondido mientras los disturbios en la ciudad crecían y acababan con ella, apenas habíamos visto a unos cuantos infectados mientras todos en este lugar habían peleado por sus vidas para llegar hasta aquí. Me hacía sentir mal, pero al menos estábamos vivos.
Decidimos pasar la noche en el centro comercial, ya que ellos nos dijeron que durante la noche los infectados se vuelven más violentos y pueden escuchar mejor. Seguimos nuestros instintos y decidimos quedarnos con ellos. El sonido de la lluvia cayendo fue lo último que escuché antes de quedarme dormido en una tienda de alimentos.



Sig.

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